El apetito de riesgo se vota por categoría
Pocas cifras que el directorio puede revisar en cada sesión, votadas sin anclarse en la primera opinión y con traza de cada cambio.

Muchos directorios aprueban el apetito de riesgo una vez y no lo vuelven a mirar. Casi siempre es porque se fijó riesgo por riesgo, y nadie puede revisar trescientas cifras en una sesión.
Lo que funciona:
- Fijarlo por categoría: operacional, cumplimiento, financiero, estratégico. Pocas cifras, que el directorio puede revisar en cada sesión.
- Votarlo. Cada director propone su umbral por categoría sin ver el de los demás, para que nadie se ancle en la primera opinión. Luego se mira la distribución: donde hay desacuerdo, se conversa; donde hay consenso, se adopta.
- Dejarlo por escrito: quién lo acordó, en qué sesión, con qué fundamento, y qué valor tenía antes.
- Mirar cada categoría contra su límite: cuántos riesgos lo superan, cuál está al borde y si va mejorando o empeorando desde la última sesión.
Si la organización ya tiene su apetito aprobado, no hay que votarlo de nuevo: basta con registrar el acta.
Una votación así se puede hacer en papel. Que quede la traza de cada voto y de cada cambio es otra cosa: para eso sirve una herramienta.
¿Su directorio fija el apetito por categoría o riesgo por riesgo?
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