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Notas de control · N.º 06

El apetito de riesgo se vota por categoría

Pocas cifras que el directorio puede revisar en cada sesión, votadas sin anclarse en la primera opinión y con traza de cada cambio.

23 de octubre de 2026 · Rodrigo Atenas Romo

Seis pasos para fijar el apetito de riesgo por categoría: categorías, propuestas, distribución, acta, seguimiento e historial. ANTOX.

Muchos directorios aprueban el apetito de riesgo una vez y no lo vuelven a mirar. Casi siempre es porque se fijó riesgo por riesgo, y nadie puede revisar trescientas cifras en una sesión.

Lo que funciona:

  1. Fijarlo por categoría: operacional, cumplimiento, financiero, estratégico. Pocas cifras, que el directorio puede revisar en cada sesión.
  2. Votarlo. Cada director propone su umbral por categoría sin ver el de los demás, para que nadie se ancle en la primera opinión. Luego se mira la distribución: donde hay desacuerdo, se conversa; donde hay consenso, se adopta.
  3. Dejarlo por escrito: quién lo acordó, en qué sesión, con qué fundamento, y qué valor tenía antes.
  4. Mirar cada categoría contra su límite: cuántos riesgos lo superan, cuál está al borde y si va mejorando o empeorando desde la última sesión.

Si la organización ya tiene su apetito aprobado, no hay que votarlo de nuevo: basta con registrar el acta.

Una votación así se puede hacer en papel. Que quede la traza de cada voto y de cada cambio es otra cosa: para eso sirve una herramienta.

¿Su directorio fija el apetito por categoría o riesgo por riesgo?

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